jueves, 2 de diciembre de 2010

Fiesta de Navidad en el Hospital Luis Razzetti

¡Los niños no tardaban en destapar sus regalos
y empezar a jugar! 
Hoy acudimos tempranito al Hospital Oncológico Luis Razzetti en Caracas para el segundo día de celebración de la navidad con nuestros niños.

Desde temprano, varios niños que habíamos invitado fueron llegando con sus padres, por lo que empezamos a servir la rica merienda que teníamos. Pan de jamón, galletas de varios tipos, bombas rellenas de crema, jugos y refrescos. El pan de jamón fue un éxito y uno de los más pequeñines nos hizo reir cuando nos preguntó, con un pedazo de pan de jamón en la mano, en qué momento le serviríamos la hallaca.

Luego llegó la familia de San Nicolás, causando un divertido caos entre los niños cuando nuestros personajes empezaron a jugar volleyball con las pelotas obsequiadas por Helados Tío Rico. Al final, todos los asistentes recibieron freesbes y pelotas de esta marca, que empezaron a usar desde la fiesta.
Tío Rico nos acompañó nuevamente llevando su carrito de helados, que causó sensación entre las madres y en los pasillos del hospital. En medio de la fiesta, y mientras los niños se distraían con el volleyball y los helados, subimos a visitar a los niños y jóvenes hospitalizados en el área de aislamiento que por condiciones de salud no pudieron acudir a nuestra reunión. Les llevamos la medienda, el carrito de helados y sus regalos, que fueron entregados por San Nicolás. Íbamos por los pasillos del piso 3, de hospitalización, anunciando la llegada de la navidad y de la familia de San Nicolás al hospital.

Cuando volvimos a bajar a la Sala de Ayuda Psicosocial donde se desarrollaba la fiesta, los niños ya estaban preparados para recibir sus regalos por San Nicolás. Los Señores Nicolás se ubicaron en un banquito mientras su hija les ayudaba a entregar los regalos a cada uno de los niños, a quienes iban llamando por nombre. En este momento se había triplicado la cantidad de personas que estábamos en la sala, a medida que el tiempo en Caracas mejoraba y nuestros invitados podían llegar.

Cada niño fue recibiendo su regalo y contentos, les retiraban su envoltorio de inmediatamente y empezaban a usarlos. Los chicos, que recibieron primero sus regalos, jugaban con sus muñecos entre ellos. Las niñas se impacientaban, pero se pusieron muy felices cuando recibieron sus relojes y cadenas. Los regalos fueron seleccionados minuciosamente de acuerdo a la edad y el género de los niños y de acuerdo a sus condiciones de salud.

Al final, todos (pacientes y sus madres) se acercaron a despedirse y agradecernos la fiesta. Disfrutamos muchísimo el rato que estuvimos con ellos, y agradecemos a la naturaleza que nos permitiera realizarle las dos fiestas a los niños sin ningún problema. 


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